miércoles, 2 de marzo de 2011

Historias de metrobus



Era una linda tarde como cualquier otra hasta que tuve que salir de casa para hacer unos mandados,mi mamá me acompañaba. Tomamos el metrobus y nos alegramos mucho al encontrar asientos vacíos. Nuestro viaje de ida transcurrió sin sobresaltos y tranquilamente llegamos a nuestro destino. 

El viaje de regreso parecía que sería todo lo contrario, al tomar el metrobus de nuevo las personas dentro se revolvían unas a otras, no podías distinguir el principio y el fin de una persona, con gran determinación saltamos dentro mi madre y yo abriéndonos paso entre la multitud hasta que logramos sostenernos de algo. Teníamos un largo camino por recorrer así que lo único que puedes hacer es observar y escuchar. 

Nuestras victimas, una pareja de enamorados que estaban sentados 5 asientos mas adelante, mi mamá exclamó "¡ Y ese chico que hace aquí ! ", es un vagón solo para mujeres. Los observé por 4 estaciones y no dejaban de besarse, besos apasionados que no paraban ni para respirar,  ¡ Parecía que se la iba a comer ! . Mi mamá me volteó a ver y me mostró 4 de sus dedos. Estaba viendo lo mismo que yo. Me pareció asqueroso y al mismo tiempo no podía dejar de ver. La chica trató varias veces de parar pero el no la dejaba. Tanto amor, ¡Que asco!        

Pasaron 6 o 7 estaciones y una señora de avanzada edad grito "Joven, deje sentar a la señora". Su romántica cara se transformó a una de fastidio, nunca había visto a alguien tardarse tanto para levantarse. Mi mamá y yo nos volteamos a ver, teníamos el muajaja muajaja dentro. Por fin alguien separó a los enamorados. Como se tardaba tanto mi mama contuvo un grito "¡Ya párate! 

Cuando el chico se levantó nos sorprendimos, era un gigante. La señora se sentó y empezó a platicar con la chica, obviamente no escuchábamos lo que decía pero lo podíamos imaginar, la señora de repente dijo " Si quieren yo me levanto" pero la chica le dijo "yo lo hago" y le dio su lugar al chico. Cuando se levantó supe porque se amaban, ella también era una gigante. Nos pareció algo raro, concluimos que el chico estaba lastimado y eso explicaba porque estaba en el vagón de mujeres. 

Nos sentimos mal por juzgarlo erróneamente, ¡Pobre chico! A lo mejor se lastimó por ser un gigante. Por fin llegamos y salimos del metrobus, jamás pudimos sentarnos así que estábamos molidas, los enamorados nos siguieron. El cojeaba. 

Algo estaba mal, según mi mamá estaba fingiendo, ellos seguían besándose así que se quedaron en la estación mas tiempo. En la salida mi mamá rehusaba moverse hasta comprobar con sus propios ojos que el chico estaba en realidad cojo. Y no era la única. Mi mamá y otra señora empezaron a intercambiar teorías. Tuve que arrastrarla a la salida porque ya pensaban decirle de cosas. Los seguimos un rato y el seguía cojeando hasta que se subió a un autobús y milagrosamente dejó de cojear. La verdad, nunca la sabremos. 

Le dije a mi mamá " Así es el amor"    

Pero pensé,  si en verdad estaba fingiendo "inche chamaco se irá al infierno donde su novia estará por toda la eternidad en el vagón de las mujeres y el en el de hombres muaja muajaja"

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